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  • El Niño Costero se extendería hasta febrero de 2027 y será uno de los primeros grandes desafíos del próximo gobierno

    El ENFEN mantiene el estado de alerta y advierte que el fenómeno climático podría alcanzar una magnitud moderada. El agro ya registra pérdidas significativas en cultivos clave como café, cacao y mango, mientras los especialistas alertan sobre riesgos para la infraestructura, la pesca y la producción agrícola durante la próxima temporada de lluvias.

    El Niño Costero se extendería hasta febrero de 2027 y será uno de los primeros grandes desafíos del próximo gobierno
    Mientras el país espera los resultados definitivos de la segunda vuelta presidencial, un desafío silencioso pero de gran impacto ya se asoma en el horizonte del próximo gobierno. La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene el estado de alerta de El Niño Costero y estima que el fenómeno se prolongaría, por lo menos, hasta febrero de 2027, con una probabilidad mayor de alcanzar una magnitud moderada. El escenario obligará a la nueva administración a reforzar las medidas de prevención en las regiones más vulnerables desde su primer día en Palacio de Gobierno.

    Un fenómeno que acompañará todo el primer año de gobierno

    El ENFEN prevé además el desarrollo de un evento El Niño en el Pacífico ecuatorial central entre junio de 2026 y febrero de 2027. Aunque se estima una intensidad predominantemente débil, el organismo advierte que podría fortalecerse hacia finales de este año.

    La preocupación central es que la continuidad de El Niño Costero coincidirá con la próxima temporada de lluvias, comprendida entre septiembre de 2026 y abril de 2027, lo que eleva el riesgo de inundaciones y huaicos en las regiones más expuestas.

    El propio ENFEN recomienda expresamente a los tomadores de decisiones considerar escenarios de riesgo y adoptar medidas de prevención y preparación frente a la persistencia del fenómeno.

    El agro ya sufre los efectos

    Uno de los sectores más golpeados es la agricultura. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el subsector agrícola registró una caída de 2.06% en marzo, con pérdidas significativas en cultivos clave:

    - Café: caída de 14.91% 
    - Cacao: retroceso de 18.13%
    - Mango: disminución de 10.8%

    El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) advirtió que las temperaturas cálidas continúan alterando procesos fisiológicos de los cultivos en la costa peruana. En Piura, se han reportado alteraciones en la inducción floral del mango. En la costa norte, el incremento térmico aceleró la maduración del palto Hass y redujo el calibre de los frutos. En los valles costeros de Ica, variedades de papa presentan dificultades en la formación de tubérculos.

    Para el trimestre junio-agosto, el ENFEN señaló que las temperaturas del aire continuarían por encima de lo normal a lo largo de la costa peruana.

    Pesca: la anchoveta se desplaza

    El fenómeno también afecta al sector pesquero. El ENFEN advirtió que las condiciones cálidas seguirán modificando el hábitat de la anchoveta, provocando su desplazamiento hacia zonas más profundas y hacia el sur del litoral. Además, se prevé la presencia inusual de especies asociadas a aguas cálidas en la costa norte y centro del país.

    Infraestructura: la tarea pendiente

    La alerta reaviva un debate recurrente: la capacidad del Estado para anticiparse a los efectos de fenómenos climáticos prolongados. La atención se centra en la ejecución de obras de prevención, sistemas de drenaje, defensas ribereñas y proyectos para reducir la vulnerabilidad ante inundaciones y huaicos.

    Esta discusión se da además en un contexto de limitaciones presupuestales y crecientes demandas de gasto público, lo que obligará al próximo gobierno a priorizar la inversión en infraestructura y gestión de riesgos frente a otras urgencias.

    La experiencia de años anteriores ha demostrado que los eventos asociados al calentamiento del mar pueden generar pérdidas económicas severas, alterar la producción de alimentos y poner en riesgo la infraestructura de regiones enteras. El Niño Costero de 2017, por ejemplo, dejó cientos de miles de damnificados y daños por miles de millones de soles en todo el norte del país.

    Este nuevo escenario se suma a los desafíos que ya esperan al próximo presidente: una economía que no llega a los bolsillos de las familias, cuentas fiscales deterioradas, crisis institucional y el impacto del alza internacional de los combustibles. Quien asuma la presidencia el 28 de julio deberá equilibrar las urgencias políticas y económicas inmediatas con una amenaza climática que no esperará a que el nuevo gobierno se instale.

    El ENFEN ha sido claro: El Niño Costero no se irá pronto. Con una alerta que se extiende hasta febrero de 2027, el próximo gobierno heredará no solo los desafíos políticos y económicos del país, sino también la responsabilidad de preparar al Perú frente a un fenómeno climático que podría poner a prueba la resiliencia de sus regiones más vulnerables, su producción agrícola y su infraestructura. La prevención, esta vez, no puede llegar tarde.


    Fuente: LA REPÚBLICA / Redacción: RADIO TRUENO

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