Miguel Torres es elegido presidente del Senado con 30 votos en medio de polémica por un voto viciado y acusaciones de traición
La alianza entre Fuerza Popular y Renovación Popular se impuso en segunda votación con apenas un voto de diferencia frente a la coalición de oposición. La prensa fue excluida de la sala de votación. Un voto viciado con las mismas características se repitió en ambas rondas, desatando acusaciones cruzadas y sospechas de traición dentro del bloque opositor.
El senador fujimorista Miguel Torres fue elegido presidente del Senado para el periodo 2026-2027, tras imponerse en segunda votación con 30 votos frente a los 29 que obtuvo la coalición opositora conformada por Ahora Nación, Obras, Juntos por el Perú y Partido del Buen Gobierno. La jornada estuvo marcada por la exclusión de la prensa de la sala de votación, la aparición de un voto viciado con características idénticas en ambas rondas y acusaciones de traición dentro del bloque de oposición, que apuntaron -sin nombrarla directamente- a la senadora Silvana Robles de Juntos por el Perú.
Dos votaciones y un voto que definió todo
En la primera votación, ninguna de las dos listas alcanzó la mayoría simple de 31 votos requerida: la Lista 1 (Fuerza Popular + Renovación Popular) obtuvo 30 votos y la Lista 2 (coalición opositora) consiguió 29. Se registró además un voto viciado.
Al no haber ganador, se procedió a una segunda votación donde bastaba obtener más votos que el rival. El resultado se repitió: 30 a 29, con un nuevo voto viciado que presentaba las mismas características que el primero: una marca parcial en el recuadro de la Lista 1 y un aspa completa en la Lista 2.
Con ese resultado, la alianza de derecha se quedó con la presidencia del Senado por apenas un voto de diferencia.
Prensa excluida de la votación
Toda la jornada se desarrolló sin acceso de la prensa a la sala de votación. Los periodistas fueron ubicados en una sala aparte con tres televisores que transmitían únicamente la señal oficial del Congreso, con planos generales que no permitían ver con claridad las cédulas de votación.
La coalición opositora se había autoimpuesto la consigna de que todos sus senadores mostraran su voto públicamente como muestra de transparencia. Sin embargo, las tomas de la señal oficial no permitieron verificar el cumplimiento de esta medida en todos los casos.
El voto que desató la tormenta
Las sospechas recayeron sobre la senadora Silvana Robles (Juntos por el Perú), quien mostró su cédula en la primera votación pero no lo hizo en la segunda. También se identificó que Serafín Andrés Luján (JP) no mostró su voto en la primera ronda, aunque sí lo hizo en la segunda.
Robles rechazó categóricamente las acusaciones:
"Mi decisión fue clara. Quienes conocen mis convicciones saben que jamás habría votado para que el fujimorismo presida la Mesa Directiva del Senado."
La senadora atribuyó el no haber mostrado su voto a un "simple descuido" y señaló que el voto viciado fue una "conspiración del fujimorismo":
"Presumir una situación como tal teniendo en cuenta los antecedentes que he tenido frente al nefasto fujimorismo es un claro insulto a mi persona. Sería nefasto que la izquierda se divida por una argucia que yo sí le atribuyo al fujimorismo."
La oposición dividida entre la acusación y la prudencia
Las reacciones dentro de la coalición opositora oscilaron entre la indignación contenida y la cautela:
Alfonso López Chau (Ahora Nación) consideró que usar la palabra "traidor" es un adjetivo muy fuerte y pidió que Juntos por el Perú se pronuncie primero.
Jaime Delgado (Ahora Nación) aseguró que la coalición se mantiene firme pero reconoció que hubo un "acto de traición", aunque se negó a mencionar nombres hasta que el hecho se esclarezca.
Flavio Figallo (Buen Gobierno) pidió prudencia y rechazó juzgar sin evidencia:
"No es el rol de Buen Gobierno tomar decisiones o juzgar de esa forma."
Jaime Quito (JP), quien postulaba a la primera vicepresidencia con la Lista 2, consideró que sí hubo traición pero prefirió no dar nombres e indicó que se investigará lo sucedido.
La elección de Miguel Torres como presidente del Senado confirma el control que Fuerza Popular ejercerá sobre el Poder Legislativo desde el inicio del nuevo periodo. Con Torres al frente del Senado y la alianza con Renovación Popular asegurada, el fujimorismo tendrá una posición de fuerza para definir la agenda legislativa de la cámara alta.
La coalición opositora -que sumaba 56 votos en la Cámara de Diputados y 30 en el Senado si el Partido del Buen Gobierno se sumaba- llegó a esta elección con expectativas de ganar al menos una de las dos cámaras. La derrota por un solo voto, marcada por un voto viciado sospechoso, deja heridas abiertas que podrían fracturar la unidad opositora antes de que el nuevo Congreso siquiera comience a legislar.
Jorge Nieto y Alfonso López Chau habían pedido públicamente a Keiko Fujimori que cediera las Mesas Directivas a la oposición como gesto de gobernabilidad, argumentando que "a ella le conviene". La respuesta del fujimorismo fue clara: no cederá el control del Senado.
La exclusión de la prensa de la sala de votación fue otro punto de controversia, ya que impidió a los medios de comunicación y a la ciudadanía verificar de manera independiente el desarrollo de la elección.
Miguel Torres asume la presidencia del Senado con la sombra de una elección polémica a cuestas. El voto viciado, las acusaciones de traición dentro de la oposición y la exclusión de la prensa dejan un sabor amargo en el arranque del nuevo Congreso bicameral. La coalición opositora deberá decidir si investiga lo sucedido y se recompone, o si este episodio marca el inicio de las fracturas que el fujimorismo buscará aprovechar durante los próximos cinco años.
Fuente: LA REPÚBLICA / Redacción: RADIO TRUENO





