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  • Bicentenario del Perú: de las contradicciones sociales históricas al urgente consenso de nación

    La hostilidad en torno a la figura de Pedro Castillo como presidente no es una simple anécdota en el marco del bicentenario, sino un síntoma de antiguas segmentaciones sociales y políticas necesarias de atender.

    Bicentenario del Per: de las contradicciones sociales histricas al urgente consenso de nacin
    FUENTE: DIARIO LA REPUBLICA.............................27/07/2021

    El 28 de julio de 2021, el Perú conmemorará el bicentenario de su independencia y del inicio de su vida republicana, conceptos que a su vez resultan ambiguos y llenos de contradicciones cuando se aterrizan en cualquier análisis sobre la sociedad y política en el país.

    Ese mismo día, el maestro rural y rondero cajamarquino Pedro Castillo asumirá la presidencia de la República. Sin embargo, la polémica campaña electoral resaltó por ser una de las más hostiles de la historia. Su entonces virtual victoria generó una enorme resistencia de las élites traducida en los recursos impuestos para dilatar su proclamación y en diversas expresiones racistas y clasistas.

    La negativa de este sector minoritario se explica con un contexto mayor al de las últimas elecciones, ya que, de diversas maneras, ha estado presente en la vida republicana del país desde su concepción.

    Un excluyente inicio republicano

    Para el sociólogo e historiador Nelson Manriquela conmemoración del 28 de julio es en sí misma una señal de los inicios excluyentes de la República del Perú, que conforman la raíz de fragmentaciones vistas hasta nuestros días.

    ?Se conmemora la independencia del Perú, pero ?para el 28 de julio de 1821? la mitad del país estaba aún ocupada por las fuerzas realistas y el virrey seguía gobernando el Cusco. La independencia debería considerarse recién desde el 9 de diciembre de 1824, con la derrota final de las fuerzas realistas en Ayacucho?, señala.

    Por otro lado, Manrique critica también la poca relevancia que se da al papel de Túpac Amaru y al movimiento indígena. ?No se rememora lo suficiente lo hecho por él en 1780, sino que se celebra la independencia por la proclamación hecha en Lima, que era la sede del poder criollo. Por eso es una independencia criolla. Una conmemoración justa debería reconocer las distintas vertientes que participaron para convertirnos en una nación independiente?, menciona.

    Asimismo, señala las grandes brechas desde el inicio del Perú como país: ?El indio tendría que ser ?redimido? de las taras que les atribuían de atraso, de ignorancia, de superstición, entre otras. Algunos pensaban que era cuestión de educación, otros creían que el indio era racialmente inferior, una raza degenerada y atrasada para la que no había solución posible?.

    El problema de fondo: una república ?criolla?

    Manrique resalta la falta de una verdadera república de ciudadanos: ?El problema fundamental es el de la inclusión y el de no crear una república de ciudadanos. Seguimos teniendo, básicamente, una república criolla?.

    En ese sentido, la politóloga Adriana Urrutia recalca, como consecuencia política de estas brechas, el que las elecciones universales en el Perú se hayan consolidado recién con la Constitución de 1979. Las restricciones para el sufragio, que legitimaban los estigmas referidos contra las clases más desfavorecidas, tuvieron un largo camino hasta ser retiradas.

    Lo pendiente en lo social

    Pese a la instauración del voto universal, el país sigue teniendo un profundo problema de representación de los segmentos históricamente marginados de su población.

    ?Yo creo que, si bien los contextos y las coyunturas cambian, es muy sorprendente ver cómo los desafíos, ajustados a su época, siguen siendo los mismos. El desafío de la inclusión y la construcción de un proyecto político que nos incluya a todos los peruanos y peruanas, planteado desde el inicio de nuestra república, sigue estando vigente?, refiere Urrutia.

    La discriminación no solo ha sido un gran obstáculo para el reconocimiento de diversos derechos a lo largo de la historia peruana, sino que, para Urrutia, esta se encuentra tácitamente institucionalizada.

    ?Sigue habiendo un conjunto de lo que yo llamaría parainstituciones democráticas. Es decir, un conjunto de prácticas que funcionan como instituciones en el país como lo son el racismo, la segregación por nivel socioeconómico, el machismo (...). Instituciones que limitan la construcción de una democracia plena y que retribuya derechos para ciudadanas y ciudadanos?, acota la especialista.

    Pedro Castillo: una figura sin precedentes

    El presidente electo del bicentenario asumirá el poder en medio de diversas críticas sobre su preparación para el cargo, de investigaciones por presunta corrupción que rodean a su partido político y de incertidumbre sobre la viabilidad del plan que ejecutará. Al margen de ello, su victoria tiene mucho que decir también sobre los sectores que lo eligieron y los cambios que se exigen.

    Adriana Urrutia precisa que se ha visto reflejada la crisis en el sistema de partidos. ?Con mucha volatilidad electoral que hace que una candidatura que no llega ni al 20% pase a segunda vuelta?, menciona. Pedro Castillo obtuvo el primer lugar en la primera jornada electoral al alcanzar un poco más del 18% de respaldo.

    En esa línea, la falta de identificación de los electores con las fuerzas políticas más protagónicas de los últimos años, sumada a las demandas históricas de la población agudizadas por la pandemia, pudieron ser capitalizadas por el maestro durante su campaña.

    ?El lema electoral que acuñó Pedro Castillo: ?No más pobres en un país rico?, condensa el fondo del asunto. No se trata simplemente de la reivindicación simbólica, sino de cambios de lecturas que permitan una mayor equidad, una mayor igualdad de oportunidades que debió estar realmente en agenda desde el inicio de la república?, afirma Manrique.

    Castillo y el escenario que le espera

    ?Hay un conjunto de riesgos que no son menores. El primero está asociado a la gobernabilidad. El Congreso que va a asumir ahora es probablemente el más fragmentado de lo que va del siglo. Entran 10 partidos políticos y eso plantea un desafío mayúsculo para la generación de consensos?, explica la politóloga.

    Por otro lado, advierte que el vínculo entre el Ejecutivo y el Legislativo seguirá siendo un motivo de tensión, al no haberse redefinido las reglas para mecanismos como la vacancia presidencial, que se ejecutó en el 2020 bajo el argumento de ?incapacidad moral?.

    Manrique agrega que, desde otro frente, está el ascenso de ?una nueva derecha fascistoide que está buscando un espacio por las buenas y por las malas?, la cual exhibió una gran capacidad obstruccionista con la que se dilató por semanas la proclamación oficial del Jurado Nacional de Elecciones.

    Cuidados y reformas para la democracia

    Para la conducción de un Gobierno democrático y viable, Manrique refiere que el nuevo presidente deberá saber atender a los inversionistas mientras lidia con todas las diferencias que habrá dentro del propio Gobierno y en el Congreso.

    Sobre el proceso constituyente y la redacción de una nueva constitución, pilares en el plan de gobierno de CastilloUrrutia enfatiza que estas pueden llevarse a cabo siempre que se sigan y se respeten todos los mecanismos constitucionales requeridos.

    Sin embargo, recalca que el desafío que se presenta para un momento constituyente es el de la necesidad de instituciones sólidas que hagan puente entre el espacio en debate y los ciudadanos. ?En la situación actual en la que se encuentra el país es difícil pensar en cuál es la institucionalidad que acompañaría este momento?, remarca.

    Nelson Manrique concluye que, para evitar cualquier escenario extremo en el próximo quinquenio, será vital emprender un camino político democrático que pueda resolver las profundas desigualdades. ?Creo que se trata de eso, de que los peruanos tengamos la oportunidad de procesar y resolver políticamente nuestras diferencias?, finaliza.

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